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martes, 21 de agosto de 2012

Carta a Borges

Una carta a Borges, escrita por Susan Sontag.

Mientras leía en forma desordenada el libro de Susan Sontag (Escritora Estadounidense)  “Cuestión de énfasis” y digo en forma desordenada ya que son escritos y textos escritos por Ella reunidos en este libro, me da libertad de ir y venir por el libro a mi antojo, en eso  me encontré, me tope, con es está carta que Susan Sontag, le dedico a Jorge Luis Borges (Escritor Argentino) a los 10 años de su fallecimiento; como a veces me pasa con algunos textos, los transcribo porque dicen mucho más de lo que Yo pueda expresar, para que aquellos que como Yo me lo encontré dando vueltas dentro del libro, se los dejo para que lo puedan leer, disfrutar y compartir si lo desean.



Carta  a Borges

13 de junio de 1996

Nueva York


Querido Borges:
                        Dado que siempre situaon su litreratura bajo el signo de la eternidad, no parece demasiado extraño dirigirle una carta. (Borges, ¡son diez años!) Si alguna vez un contemporáneo pareció destinado a la inmortalidad literaria, ése fue usted. Fue en gran medida el producto de su tiempo, de su cultura y, sin embargo, supo cómo trascender su tiempo, su cultura, de un modo que parece del todo milagroso. Esto tenía algo que ver con la amplitud y la generosidad de su atención. Fue el menos egocéntrico, el más transparente de los escritores, así como el más ingenioso. Algo tuvo que ver asimismo con una pureza natural de espíritu. Aunque vivió entre nosotros durante un tiempo más bien largo, perfeccionó las prácticas de la exigencia y la indiferencia que también lo convirtieron en un experto viajero mental a otras eras. Tuvo un sentido del tiempo diferente al de los demás. Las ideas comunes de pasado, presente y futuro parecían nimias bajo su mirada. A usted le gustaba decir que cada momento del tiempo contiene el pasado y el futuro, citando (según recuerdo) al poeta Browning, que escribió algo así como “el presente es el instante en el cual el futuro se derrumba en el pasado”. Eso, por supuesto, era parte de su modestia: su gusto por encontrar sus ideas en las ideas de otros escritores.
                   Esa modestia era parte de la seguridad de su presencia.  Fue un descubridor de nuevas alegrías. Un pesimismo tan profundo, tan sereno como el suyo no precisaba de indignación. Más bien, tenía que ser inventivo...y usted era, sobre todo, inventivo. La serenidad y la trascendencia de identidad que usted encontró son, para mí ejemplares. Usted demostró que no es necesario ser infeliz, aunque se pueda se completamente esclarecido y desengañado sobre el terrible estado de todo. En alguna parte usted dijo que un escritor -delicadamente agregó: todas las personas- debe pensar que toda cosa que le susede es un recurso. (Estaba hablando de su ceguera.)
                    Usted ha sido un gran recurso para otros escritores. En 1982 -es decir, cuatro años antes de su muerte- dije en una entrevista: “En la actualidad no hay otro escritor que importe más a otros escritores que Borges. Muchos dirían que es el escritor vivo más importante....Muy pocos de hoy no han aprendido de él o la han imitado”. Eso sigue siendo cierto. Todavía seguimos aprendiendo de usted. Todadvía lo seguimos imitando. Usted le ofreció a la gente nuevas maneras de imaginar, al tiempo que proclamaba una y otra vez nuestra deuda con el pasado, sobre todo con la literatura. Afirmó que le debemos a la literatura casi todo lo que somos y lo que hemos sido. Si los libros desaparecen, desaparecerá la historia y también los seres humanos. Estoy segura de que tiene razón. Los libros no son sólo la suma arbitraria de nuestros sueños y de nuestra memoria. También nos ofrecen el modelo de la propia trascendencia. Algunos creen que la lectura es sólo una manera de evadirse: una evasión del mundo diario “real” a uno imaginario, al mundo de los libros. Los libros son mucho más. Son una manera de ser del todo humanos.
                       Lamento tener que decirle que los libros en la actualidad son considerados una especie en extinción. Por libros también quiero decir las condiciones de la lectura que posibilitan la literatura y sus efectos en el espíritu. Pronto, nos dicen, tendremos en “pantallas-libros” cualquier “texto” a nuestra disposición, y se podrá cambiar su apariencia, formularle preguntas, “interactuar” con él. Cuando los libros se conviertan en “textos” con los que “interactuamos” siguiendo criterios utilitarios, la palabra escrita se habrá convertido simplemente en otro aspecto de nuestra realidad televisada regida por la publicidad. Éste es el glorioso futuro que se está creando, y que nos prometen, como algo más “democrático”. Por supuesto, ello implica nada menos que la muerte de la introspección...y del libro.
                   Esta vez no habrá necesidad de una gran conflagración. Los bárbaros no tienen que quemar los libros. El tigre está en la biblioteca. Querido Borges, créame que no me satisface quejarme. Pero ¿a quién podría estar mejor dirigidas estas quejas sobre el destino de los libros -de la lectura misma- que a usted? (Borges, ¡Son diez años!) Todo lo que quiero decir es que lo echamos de menos. Yo lo echo de menos. su influencia decisiva continúa. La época en que ahora estamos entrando,  este siglo XXI, pondrá a prueba al espíritu de maneras nuevas. Pero, se lo aseguro, algunos no vamos a abandonar la Gran Biblioteca.
Y usted seguirá siendo nuestro patrono y nuestro héroe.

Susan      


Stella Maris Leone Geraci
Artista Plástica - Fotógrafa

E-mail: stellamarisleonegeraci@gmail.com





Foto de Sara Facio



lunes, 14 de febrero de 2011

Tu censuras....El censura....Nosotros censuramos

Yo creía que la censura habías desaparecido pero solo cambió de lugar, en estos días la red social Facebook, se vio llena de denuncias por parte de varios artistas los que cuento entre mis contactos por actos de censuras sobre sus obras, todo este lío sin sentido me hizo recordar cuando leí el libro “Encuadre y Foco” de Sara Facio (Fotógrafa Argentina), en su capitulo Fotos Obsenas, relata tres escándalos artísticos que pasaron en la década del 90, una fue la muestra de Robert Mapplethorpe (Fotógrafo Estadounidense), la foto que tomó Annie Leibovitz (Fotógrafa Estadounidense) y la última la muestra de Annemarie Heinrich (Fotógrafa Argentina), en 1990 Mapplethorpe exponía El momento perfecto, en el Centro Cultural de Cincinati, Estados Unidos, se produjo un gran debate en la sociedad estadounidense, hasta una causa en contra del artista, por sus fotos de alto contenido erótico,  romper las reglas y tratar temas tabú nunca es fácil de ser aceptado por los otros.
La actriz Demi Moore (Actriz Estadounidense) se hizo fotografiar por Leibovitz embarazada de 8 meses, mostrándose feliz, está foto luego fue tapa de una revista norteamericana, el mayor de los pecados lucir felizmente embarazada, como si fuera lujuria que obsceno...no.
Annemarie Heinrich, tenía su estudio en Barrio Norte (Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina) en abril de 1991, se exhibe en la vidriera de su estudio, un desnudo que fue tomado por Ella en 1949, un señor que paso por la puerta lo vio y se sintió muy ofendido en su moral, así que realiza una denuncia, se clausuro el local, la Jueza que intervino en la causa, dicta el sobreseimiento, como si en esos tiempos los Argentinos ya no teníamos bastante.

En el libro hay un texto que cita Sara Facio que le pertenece a la ensayista Susan Sontag (Escritora Estadounidense)
La belleza -como era fotografiada en la tradición corriente que prevaleció hasta hace poco- desdibujada la sexualidad femenina. E incluso en fotografías que eran abiertamente eróticas, el cuerpo podía estar contando una historia y la cara otra: una mujer desnuda yaciendo en una posición absolutamente indecente, con las piernas abiertas o exhibiendo las nalgas, con la cara hacia el espectador mostrando una insípida expresión de respetable retrato fotográfico.
Las formas más recientes de fotografiar mujeres encubren menos la sexualidad femenina, sin embargo, la exhibición del otrora prohibido cuerpo femenino o de posturas carnales, sigue siendo temido como tema. La libidinosidad de las mujeres es siempre reprimida o echada en cara.

Las mujeres son juzgadas por su apariencia de una manera que no son juzgados los hombres, y las mujeres son castigadas en mayor medida que los hombres por los cambios que trae la vejez. La apariencia ideal, como la juventud y la delgadez, son actualmente creadas y reforzadas en gran parte por las imágenes fotográficas. Y existe además un gran interés en fotografiar bellezas célebres para poder evaluar, después de pasados los años cuan bien o  mal han podido negociar con la vergüenza de envejecer.

Así como en los 90, hoy esa falsa moral, falsa información y porque no decir, la falta de creatividad de algunos, cambia de lugar la censura de espacios físicos a espacios virtuales como Facebook, algunos artistas están siendo censuradas sus obras, por motivos que van más allá de lo estético o el pudor que podían objetar en los 90, es lamentable que estando en el 2011, solo por revanchismo nos llenemos la boca diciendo que determinadas fotos por su contenido erótico, no deben estar en una red social, donde se supone que las cuentas están creadas por adulto y los niños si es lo que nos preocupa no deberían estar viendo, acaso esas mismas personas o entidad que censura, no los he visto con esa misma moral cuando se ven imágenes de maltratos a niños o se habla de pedofilia y trata de blancas no abren  la boca expresándose en contra, me pregunto cuantos de esos censores, miran páginas pornográficas, en las oscuridad de su habitación, pero por envidia, desconocimiento o solo porque si, censuran el trabajo de un artista.
Pasaron 20 años del relato de Sara Facio en su libro y en el siglo XXI, nada ha cambiado, todavía las mujeres seguimos siendo cuestionadas si nos mostramos sexuales en una foto o si hacemos respetar nuestras convicciones y todavía hay quienes se creen que nos pueden dar lecciones de moral, como si la moral pasara por un desnudo.
Todo cambia del espacio físico al espacio virtual.......lástima que algunos comportamientos se siguen manteniendo.

Stella Maris Leone
Artista Plástica - Fotógrafa
http://criticadeobra.blogspot.com
Sara Facio 
Robert Mapplethorpe 
Annie Leibovitz
Annemarie Heinrich
Demi Moore
Susan Sontag